jueves, 1 de julio de 2010

30 de junio de 2010.

Buenos días, tardes, noches, lo que sean. Para mí, noches, que aquí son las 10 y 25. Según el reloj del portátil, que aún no he cambiado, allí en la península (siempre quise decirlo, queda tan exótico y lejano,¿no?) son las 5 y 25 de la mañana. Espero que estéis todos durmiendo plácidamente o que acabéis de llegar de una loca noche de fiestaaaaaaaaaaa.
Yo estoy agotada, la verdad. Bueno, agotada es poco.

Vamos hacia el aeropuerto en el coche de mi hermana, me despido de mi perro, que por cierto, me ha mirado con los ojos esos de "me estás abandonando, ¿o qué?" y a mí casi me da un chungo ahí mismo. Pobrecito, tres semanas con mi hermana, y lo que es peor, tres semanas con su depravado y loco gran enemigo felino Simón. Oh Dios, mi pobre Nico necesitará terapia curativa tras sufrir todo eso.
Pasamos el control de equipajes y yo por mi primera vez en mi vida no llevo el neceser a rebosar de botecitos inútiles (cremas, jabones limpiadores, minicolonias, vaselinas, champús tamaño viaje, acondicionadores y mascarillas a juego...), ya que mi madre me ha dicho que "si te falta algo ya lo comprarás allí todo, que es más barato". Simplemente llevo en un estuche transparente (por el tema de los líquidos en los aeropuertos) el cepillo de dientes eléctrico, pasta de dientes, gomas para los brackets, gomas del pelo, horquillas y cuatro lentillas (por si pasa algo, que el resto van en la maleta facturada), así que ni pito ni nada. Lo único que me miran es la mochila donde llevo el portátil, y me hacen abrir la funda e incluso abrir el portátil. No les queda a los del cuerpo de seguridad, para que lleve yo aquí una bomba escondida.

Me entero de que existe un Starbucks en la T4 y me tomo un Frappu Mocca descafeinado y una muffin de fresa y chocolate blanco. Me moría de hambre y me quedo más contenta que nadie con mi café. Mi padre alucina con el precio de su café con leche, haha.
Embarcamos a las 11 y media más o menos y a las 12 sale el avión. Tengo entendido que dura 7 horas. Tengo entendido. Los asientos están bien, estoy con mis padres al principio del avión, justo detrás de los de Bussiness Class. Es un avión de esos grandotes, con asientos a los lados y en el centro. Yo estoy en el centro con mis papis y una norteamericana rubita con el pelo rizado que se me sienta al lado. Cojo el libro de Canciones para Paula (no está mal, ya me he leído una buena parte y está entretenido) y asomo la cabeza a ver si puedo ver lo que escucha la guiri. Alcanzo a ver no se qué de Velvet Underground y de Headphones. Me quedo con los nombres para buscarlos luego. De la guiri no se vuelve a saber más, se pasa prácticamente todo el vuelo dormida. Que suerte, joder.

A mi izquierda, en los asientos de ventanilla, hay una mejicana charlando muy animadamente (demasiado, diría yo, señora, tengo sueño) con el chico de al lado. La tía tiene pinta de tener pasta aunque no se la ve la típica gilipollas. El tío de al lado tendrá unos 30 (ajá, más adelante me entero de que tiene 28) y va con un polo de Tommy Hilfiger. Enfrente de ellos dos hay un transportín (el asiento que ocupan las/los azafatas/os cuando el avión despega y aterriza) y después de despegar, sientan allí a una chica. Debe de tener mi edad (sí, poco después mis conjeturas se cumplen) y es bastante guapa. No hace más que mover la piernas en plan nervioso, me recuerda a mí. Lleva una camisa blanca que parece de chico, unos vaqueros, una chaqueta vaquera y unas romanas. Tiene pinta de maja.

A partir de aquí, la mejicana con pasta, el treintañero de Tommy Hilfiger y la del tic nervioso se enfrascan en una conversación que dura las 9 horas (sí, 9, que no siete) que dura el viaje. A ver, no eran los típicos pesados, la verdad es que ha estado bien: yo me estaba enterando de todo lo que decían, nombres, edades, procedencias incluídas. La chica del tic nervioso se llamaba Paula (también me sé su segundo nombre y su apellido) y era andaluza. Se iba de intercambio 15 días. ¿Por qué a Chicago? Según ha dicho, ella rellenaba un formulario con millones de preguntas, y la emparejaban con alguien muy acorde a ella, que podía ser de cualquier parte del mundo. Decía que parecía una agencia matrimonial de esas. Tiene que ser bastante divertido. La mejicana se pone a sacar sus últimas adquisiciones en Madrid (un colgante de TOUS, y un sujetador de nosedonde) y Paula alucina con ella, porque la dice que ella no se gastaría ese dinero, que a ella su anillo le ha costado dos euros y sus sujetadores le cuestan como mucho 10, y eso si no son del mercadillo. Aunque las dos son muy amables entre ellas, ni la mejicana es la típica ricachona, ni Paula es la típica anticonsumista.
Paula ha dicho un montón más de cosas que me llamaron la atención, cosas sueltas, como que le gustaría llamar a un perro "Noble", y a un caballo no me acuerdo de como. También hablaron de madrileños por el mundo, y de muchas cosas más. Haría una historia con todo ello.

Ponen la peli "Tenías que ser tú" en la tv, no está mal, me mantiene entretenida durante hora y media. Doy unas cuantas cabezadas, como, otras, meriendo después de 6 horas de haber comido, y por fin llegamos a Chicago, a las 9 vuestras y a las 3 de la tarde mías.
Allí cogemos un taxi para que nos lleve al hotel, después de haber tenido que pasar por inspección de pasaportes, ya que en la aduana debieron de creer que mi madre era una etarra al tener el pelo corto. En serio, desconfían muchísimo de todos los hispanos.
Llegamos al hotel, es enooooooooooooooorme, y está en todo el centro de la ciudad, en el mismísimo centro. Aún no he descubierto si tiene piscina, pero me arriesgo a decir que sí, he visto a niños con el pelo mojado y tal...tenía pinta de pisci.
El wifi del hotel es muy caro, así que el recepcionista nos cuenta que justo abajo hay un café en el que hay wifi gratis, que mejor que vayamos ahí. Supongo que subiré esto mañana por la mañana, al desayunar.

Damos una vuelta por Chicago y nada más pisar la acera me doy cuenta de que me he enamorado completamente. No es una ciudad demasiado grande por lo que he visto, pero tiene un encanto increíble. Por un lado, es muy empresarial: hay millones de rascacielos (nosotros tan encantados con nuestras nuevas cuatro torres...) y me recuerdan un poco a las construcciones de los Playmobil. Parecen de juguete. Por otro lado, en medio de todo el bullicio, un campo de fútbol/béisbol/rugby/tenis, rodeado por una pista de atletismo. En serio, les sirve para todo, había varios grupos de gente jugando a diferentes deportes. Un poco más allá, playas, pero no es un mar, es el lago Michigan, que es el segundo más largo de América. Incluso tienen un pequeño parque de atracciones con una noria monísima ahí al lado de la playa. Miramos tiendas, aunque todo es bastante caro, y subimos a una torre altísima que es un observatorio. ¿John Hancock, puede ser? No estoy segura del nombre, de lo que estoy segura es de que a-l-u-c-i-n-o. Planta 94. TODO CHICAGO. Hasta me cojo una audioguía de esas, y presto atención a todo todo. Y mi cámara en el hotel, que no tenía batería, pensé que la había cargado y no. Al menos mi padre lo grabó todo en vídeo. Cogemos un pase doble, con el que mañana puedo volver a subir, pero por la noche. Tiene que ser increíble verlo de noche, me muero de ganas.
Después bajamos y damos más vueltas, entramos a un centro comercial enorme, y volvemos a salir. Buscamos algo donde cenar y encontramos un Friday's. Comemos y pagamos rápido y volvemos corriendo al hotel. Estoy cansadísima, voy a guardar el documento en Word y me acuesto. Aquí son las 11:09 y allí serán las 6:09 si mi reloj del portátil en hora Madrid sigue bien.
Volveré a escribir mañana y lo publicaré cuando pueda. ¡Pasadlo bien!

4 comentarios:

  1. WOW. Envidia que me das.
    Vives como en una fantasía y yo aquí con niños cagones...
    Te echaré de menos baby :)

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  2. me encanta este diario de viaje, es como visitar chicago sin moverme de la butaca =) espero que te lo pases super bien!!! un besazo!!

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  3. me gusta mucho la idea del diario de viaje
    suena todo como una pelicula de esas narradas en primera persona.

    pásalo bien y echa muchas fotos! haha Ü

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