lunes, 25 de abril de 2011

24.

Aquel día, la lista "Mixed feelings:ambivalence" creció desmesuradamente.
Se pasó la tarde entre pensamientos existencialistas, rollo "¿qué sentido tiene esta vida?, ¿qué hemos venido a hacer aquí?" y sentimientos de no conectar con el resto del mundo, de no querer cambiar, del típico complejo de Peter Pan que tanto había sentido desde siempre.
Se veía abrumada por el paso del tiempo, la velocidad, su vida le dió vértigo de repente, esa vida que siempre había controlado y que era un poco medio locura medio razón, el punto justo entre el vitalismo y la seriedad; y quería ir más despacio, de hecho, quería frenar, ¿por qué tenía que ir tan rápido?. Pero no podía, ella tenía que seguir el ritmo, tenía que continuar hacia delante y hacia delante, tenía que admitir los cambios y no estancarse en ellos, tenía que creer en sí misma y en el avance a ese ritmo tan veloz, y todo era tan distante, todo era tan desconocido, no quería saber qué había a diez metros más allá, le gustaba el momento en el que estaba viviendo, párate mundo, párate, por favor. O quizás sólo el tiempo, parar los relojes. Eso es, eso era, quería hacer callar los relojes.

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