domingo, 18 de octubre de 2009

Extraño.

¿Es demasiado extraño que en vez de ir a ver un partido de fútbol de mis amigos me apetezca más quedarme en mi casa haciendo crucigramas con mi madre?
Sinceramente. Me importa bastante poco el fútbol. Si iba al partido era para hacer el payaso, disimulando que me interesaba.
Si iba, era por mis amigos, por no hacer el feo.
Si iba, era por salir de mi casa un domingo. Si no salgo, suena a domingo. Aunque si salgo, cuando llegara, iba a ser domingo igualmente. Pero si no salgo parece más domingo aún.
Luego me planteo que qué mas da que sea domingo. Y mañana lunes, y al otro martes, y dentro de tres días más, viernes.
Me llaman. Que a las cinco menos cuarto quedamos. Se me cae el mundo encima. Y suelto: "Yo creo que no voy. -¿Por qué? -Es que no me apetece nada. Prefiero quedarme haciendo crucigramas con mi madre. -Ah, bueno, pues nada..."
Bien. No se lo ha tomado mal. Ella es muy desconcertante. Nunca sé si me va a matar por hacer algo o tendrá el día calmado. Lo tenía calmado. Cuelgo. Sonrío. Me grita mi madre desde abajo. "Hacemos el crucigrama, ¿sí o no?".
Vuelvo a sonreír. Sé que he hecho bien. Me felicito por no tener que tragarme una hora y media insípida de partido. He ganado.

1 comentario:

  1. yo escribo para desahogarme, para desprenderme de las palabras que no consigo pronunciar o simplemente para cambiar las ideas :).

    Gracias por pasarte.

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