Que ya no tengo nada más que hacer que correr, disfrutar. Observar el verde de la hierba y el azul del cielo y del océano a tu lado. Soltar globos de colores hacia las nubes, y llegar al mar para cogerlos, antes de que se los traguen las ballenas. Vamos a darle vueltas a la vida, muchas veces...Voy a dormir 48 horas seguidas, o quizás un mes, para que cuando despierte, septiembre haya acabado. O, mejor dicho, febrero. Volveré el 18 de marzo, porque Budapest me estará esperando.
En las ventanas de los coches que se levantan helados, tiritando, o en el espejo del baño justo cuando salgas de la ducha, a la 21:09, vas a encontrar tu nombre junto al mío, y justo debajo un siempre.
Y nunca te olvides de abrazarme por las noches, por que las siento tan frías como mi mano si no está la tuya alrededor...
buen viaje!!!!!!
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