-Pues vais a tener que esperar un poco. Vamos a ver...se supone que el vuelo que viene de Nueva York ya ha aterrizado, con un retraso de 20 minutos. Hay 10 pasajeros que tienen que hacer la conexión con el vuelo a Roma, el IB3612.
-El nuestro, ¿no?
-Eso es. Si los pasajeros llegan a tiempo antes de que cerremos el embarque, os quedáis en tierra y en stand-by para el siguiente vuelo. Si no llegan a tiempo, o faltan por llegar 3 de los 10 que son, subís al avión con los asientos de los pasajeros que falten.
-Y, ¿si son business, vamos en business?
-Podría ser, pero no lo son.
-Vaya. No hubiera estado mal, ¿no? Me quedo con el asiento de otro, que viene tarde de Nueva York, y encima, en business.
-Pero que nada mal.
Me volví a sentar. No es que pasara mucho si no cogíamos el avión, pero era un coñazo esperarse hasta las doce de la mañana, y rezando para que en ese vuelo sí que entráramos. No me levanto a las seis por gusto. Ay, ¡no por favor! Gente corriendo hacia aquí. Ya está, ya sí que no subimos.
-Hello! Oh my god! ¿This is the flight to Rome?
Bla bla bla. Las dos neoyorquinas estaban dentro. Dos. Dos de diez. Bueno, quedaban ocho asientos libres. Aunque, pensándolo bien, si llegan dos, tarde o temprano llegan todos.
-Bueno, vamos a llamar a la coordinadora.- Oh, sí por favor. Y que cierren ya el embarque, y que en cinco o diez minutos esté tranquilamente sentada. - ¿Ya? Vale. Vale vale vale. De acuerdo. Sí, tengo a tres frees, en stand-by. Venga, hasta luego.
-¿Estamos dentro o qué?
-Cierro el embarque. Dadme vuestros DNI's. Marta os asigna el asiento. Os va a tocar separados.
-No importa, después de todo el caos.
-Tú...en la 16, asiento D. Tus padres están en la 27.
-Vaaaale. Estoy acostumbrada.
-Corre, corre y no mires atrás. A ver si van a venir los de Nueva York. Nosotros nos vamos corriendo por si acaso. ¡Buen vuelo!
-¡Muchas gracias por todo!
Sólo una palabra: Yujuuuu. Le dije “Buenos días” al piloto al entrar y pasé para buscar el 16D. La gente me miraba mal. Se creen que el vuelo se ha retrasado por mi culpa, ¿o qué? Jodidos neoyorquinos, que yo no he hecho nada. Y ahora a ver a qué personaje me encontraba a mi lado. No quise mirar y subí la maleta.
-¿Te ayudo?
¿Eeeehm? Puedo subir mi maleta perfectamente. Ni idea de la cara de quién hablaba, que era el espécimen de la 16C, pero por la voz tenía una pinta de tonto...
-No, gracias, puedo subirla. Apenas pesa.
-Ya, desde luego...dado su volumen, está claro que debe de pesar menos que una pluma, ¿eh?
Bajé la vista, a ver quien era el listillo este. Tengo que decir que...precisamente, no me esperaba encontrar lo que me encontré. Joder. Qué tío. Moreno, ojos oscuros, una sonrisita de suficiencia... Pero perfecta de todos modos. ¿Por qué la gente así tendrá aires de grandeza? ¿No es mejor ser guapo, y además, simpático? Nooo. Los guapos tienen que ser creídos o, en su defecto, gays. Sí, gays. El anuncio de las galletas Digestive tenía toda la razón del mundo.
-Pesa menos de lo que parece, y no voy a facturar la maleta para cuatro días.
El chico tenía el asiento de ventanilla. Jo, con lo que a mí me gustaba ver por la ventanilla del avión.
-Ya, en eso tienes razón – contestó Mister Simpatía. Vaya, ya no parece tan borde.
Me intenté asomar por encima de su cabeza por la ventanilla. Sólo quería ver si habían quitado ya el finger. O despegábamos ya o yo me volvía loca, todavía venían los neoyorquinos y me dejaban en Madrid.
-Oh dios, ¿no podemos despegar ya?- lo dije para mí pero en alto. Qué mas daba.
-¿Por qué? ¿Estás nerviosa?
Este se cree que yo no he volado nunca o algo, vamos.
-No, estoy perfectamente.
-¿Entonces?
-Soy PAD. -Eso, rómpete la cabeza para saber qué significa. Qué persona más insistente.
-¿Y eso significa que...?-Jejeje. Me encanta el vocabulario aéreo.
-Passenger Available for Disembarkation. Este asiento no me pertenece, si viene la persona que ha pagado por este sitio, me bajan del avión. Y obviamente, una vez que hayamos despegado, no creo que me tiren por la salida de emergencia.
-Es poco probable, pero nunca se sabe, ¿eh?
Menudo un graciosillo. Se calló un rato y se puso él a mirar por la ventana. Yo aproveché para coger el iPod y de paso observarle un poco, jijiji. Tenía un perfil muy bonito. Me apetecía sacar la cámara y hacerle una foto, pero hubiera sido un poco desconsiderado de mi parte.
El avión se colocó en pista de despegue después de tres mil años, y yo hice lo de siempre: subir el volumen del iPod al máximo y cerrar los ojos. Fiiiuuuuum. No pasa nada. Lo cierto era que sí me pongo nerviosa, siempre. La pequeña probabilidad de que el avión se caiga se hace enorme en ese preciso momento. Me parecía que me iban a estallar los tímpanos. La canción dejó de sonar tan alto de repente, mientras noté un pequeño tirón en el casco derecho. Abrí los ojos y ví a Míster Simpatía con mi casco en su oreja, y cantando con los ojos cerrados. Más bien haciendo play-back. Me quedé alucinada. Había como 10 personas en España (vale, quizás alguna más...) que conociera a ese grupo.
-¿Conoces The-All American Rejects?- pregunté, ya para comprobar y salir de mi ensimismamiento.
-You wanna touch me too.
Estábamos arriba, a esa altura a la que ya es imposible caer.
(YOU CAN SIT BESIDE ME WHEN THE WORLD COMES DOWN)
que historia mas genial!!! YO conozco a The-All American Rejects y me ENCANTAN!!!!
ResponderEliminarme hago tu seguidora que me gustan muchisimo tus historias
Es genial.
ResponderEliminarMe encanta.
ResponderEliminarFeliz año a ti tambieeeeeeeeeeen!
ResponderEliminarmuaaa
Me encantan tus entradas, he empezado por esta y he acabado leyendo casi todo tu blog JAJAJA. Sí, a mi tambien me encantan the-all american rejects. Pues nada, te sigo! Un besito
ResponderEliminarbonito blog :)
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