Se despertó sobresaltado. Ya era la quinta vez que soñaba lo mismo, y no podía soportarlo más. Corría un largo tramo de un corredor, gris, con fluorescentes que titilaban sin parar, iluminando débilmente aquel sitio horrible. El suelo estaba frío y mojado, y él caía dos o tres veces, aunque se levantaba y seguía corriendo.
Miraba hacía atrás constantemente, pero nada ni nadie le perseguía. Su respiración se agitaba más a cada metro que recorría. Aquel corredor era estrecho, apenas podría extender los brazos sin tocar ambas paredes; y largo, tan largo que parecía que nunca iba a acabar. Pero sí lo hacía. Una puerta negra, con un tirador como los que tienen las salidas de emergencia. La primera vez que soñó todo aquello, no llegaba a la puerta. El resto de veces, llegaba, por supuesto que llegaba, agotado, empapado en sudor y mojado por culpa del agua que había en el suelo. Intentaba abrir la puerta, una y otra vez, aunque en vano.
Cuando dejaba de intentarlo, los fluorescentes se apagaban de repente, dejaban de titilar. Todo quedaba en silencio y se volvía completamente oscuro, de manera que él no podía ver absolutamente nada. No era un silencio cómodo, ni mucho menos. Sólo había oscuridad, silencio... y él. Nunca había temido a la oscuridad, pero en ese jodido sueño, sí. Le causaba una sensación de ahogo, nunca antes experimentada. Y entonces se sentía solo, abandonado, mucho más que cuando corría para abrir la puerta, y sin ningún objetivo claro. En este momento de encontrarse tan perdido, se despertaba.
Se despertaba, acalorado, desesperado, bañado en sudor. Ya no miraba la hora, le daba igual. Serían las cuatro o las cinco, como siempre. Se preguntaba qué coño significaba aquello. Se levantaba e iba al baño, bebía un poco de agua del grifo y se lavaba algo la cara. Se miraba al espejo con esa mirada inexpresiva de no saber que hacer, de impotencia, de preguntarse por qué, por qué soñaba aquello, que sentido tenía, cómo relacionarlo con algún aspecto de su vida.
Volvía a la cama, deseando que todo fuera pasajero, pensando esta es la segunda, la tercera, la cuarta, la quinta vez que sueño lo mismo. No volverá a pasar. Todo está bien, todo está perfecto. Y esta era la quinta vez que se equivocaba.
Oh qué tétrico palomitas. Mola ^^
ResponderEliminarLo he pasado mal leyéndolo, me ponia en la piel del chico! Jajajajajajaj, ¿qué tal van las navidades? Un besete!
ResponderEliminarSí? Felicidades atrasadas! jajajajaja, yo bien bien, planeando qué hacer en Nochevieja ijijij
ResponderEliminarTe otorgo un premio! Míralo en mi blog!
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