martes, 1 de diciembre de 2009

¿y qué?

Soy como de pueblo; me jode cuando me lo dicen, pero es casi cierto: no sé caminar dos kilómetros por Madrid sin perderme. Sigo equivocándome en el Metro y empeñada en entrar por la salida y salir por la entrada. Dejo todo siempre para el último momento y sé que no voy a cambiar ese desajuste. Me puedo quedar mirando un punto fijo durante mucho tiempo y no pensar absolutamente nada. Voy a seguir olvidando quitarme el pintauñas verde de las dos uñas que tengo pintadas cuando ya está descascarillada. Decidiré secarme el pelo una hora después de ducharme, cuando ya está seco y encrespado. No puedo dormir con la puerta del armario abierta, y odio dejar el brazo colgando de la cama porque sigo pensando que alguien debajo mía lo agarrará y tirará fuerte, muy fuerte. No sé escribir, sólo me quito la armadura.
Hablo con 4 personas de un total de 290 en el messenger, y me parece genial. Soy arrítmica y completamente descoordinada. Me cuesta mantener los secretos, lo soltaré todo si no me dices "no cuentes nada, a nadie".
Todos y cada uno de los días que voy a entrenar prefiero quedarme en casa. Todos y cada uno de los días después de entrenar me siento muy a gusto conmigo misma y muy realizada, y al día siguiente seguiré sin tener ganas de ir.
Podría ver series en español, pero ahora hasta me gusta verlas en inglés con subtítulos en spanish. No tengo apenas espíritu crítico, me quejo de muchas cosas y luego no sé explicar por qué o cómo cambiarlas. No me gusta nada darle vueltas a las cosas, aunque contradictoriamente muchas veces se las doy sin razón ninguna. Hay un par de canciones pop que nunca me voy a cansar de escuchar. Me creo todo lo que me dicen, menos el día 28 de diciembre, día en el que la experiencia propia me ha hecho volverme un poco escéptica. He heredado la manía de mi padre de comer sólo con el cuchillo. Me cuesta mucho sacar el sentido de las canciones, y me encanta que lo saques tú. Empujo cuando hay que tirar y tiro cuando los demás empujan.
Siempre creo que tengo todo bajo control. Creo que todo eso no va a cambiar. ¿Y qué? Pensaba que no iba a haber más cambios significativos en esta cosa extraña que es mi vida. Así que llegaste tú y lo desbarajustaste y lo descolocaste todo aún teniendo tu cabeza toda colocada. Diste a todo la vuelta y lo pusiste boca abajo, boca arriba, boca abajo otra vez. Pensé que iba a marearme con tanta no monotonía. Pero me resultó muy fácil acostumbrarme a tí y a tu forma especial, diferente de ver las cosas. Dejé a mi corazón que saltara y diera muchas vueltas. Dejé que desubicaras y desordenaras lo que quisieras. Es que dejarse llevar suena demasiado bien...
Y me gusta lo que siento y lo que veo y lo que hago, y me encanta el desorden de vez en cuando, ¿sabes?
PD: Creo que el hecho de que hayan pasado dos meses tiene algo que ver con esta inspiración repentina.
PD (2): Que te quiero.

ME SIENTO MÁS CERCA DE LOS BEATLES QUE DE TUS DISCOS DE JAZZ (:

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