A esa-que-se-fue-a-Eastbourne-a-estudiar-un-año le gustaba bajar a la playa por las tardes, cuando atardecía, no sin antes pasar por la heladería y comprarse un cucurucho de menta y chocolate. Observaba las uñas de sus pies, a colores, mezcladas con la espuma del mar. Bajaba descalza, ya se había acostumbrado a las piedras en vez de la arena, y hasta le gustaba, de hecho le encantaba.
Después subía al muelle, se sentaba con los pies colgando, disfrutaba de las vistas, bajaba la mirada y la fijaba en los pequeños pececitos naranjas, que tanto la fascinaban. Se terminaba lo que le quedaba de helado, mientras mantenía una conversación con las gaviotas sobre sueños, nubes de color azul y creo que algo sobre volverle a ver.
Yo me quiero ir a estudiar a Eastbourne un año, quiero bajar a la playa al atardecer y comerme un helado de chocolate oreo (lo prefiero).
ResponderEliminarY siempre he soñado con sentarme en el extremo de un muelle y que me cuelguen los pies, como en las pelis.
Te quiero :)
Mmm.. helados, playa, conversaciones con gaviotas... YO TAMBIÉN QUIERO!
ResponderEliminarme gusta el nombre de la protagonista
ResponderEliminarjajajaa
este texto me ha dado unas ganas super enormisimas de VERANO!!!!!!!!!!!!!!! (y eso es muuy malo porque tengo que estudiar!!)
ResponderEliminarMmmm creo que este verano iré a algun sitio con muelle y gaviotas...:)
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